LA GRAFOLOGÍA NO ES SISTEMA DE IDENTIFICACIÓN
Si
bien la Criminalística es una ciencia interdisciplinaria y multidisciplinaria, la
Grafología no está dentro de su
ámbito, debido a que a diferencia de la Documentología (Grafotecnia), no
permite individualizar, singularizar, peculiarizar a las personas y por ende,
identificarlas.
Mientras la Grafología estudia toda manifestación gráfica, abarcando:
1.
Factores de expresión, comúnmente denominados géneros.
2.
Factores de construcción, como el ángulo y la curva.
3.
Factores de representación, como el dibujo y la
pintura.
Los estudios de la Grafología
están orientados a investigar la personalidad humana para determinar sus
cualidades y tipos temperamentales, conocer el carácter y personalidad, estados
anímicos, sentimientos; acceder al subconsciente; medir el grado de fuerza de
voluntad; selección de personal, orientación vocacional, etc.
No es criminalísticamente válido creer que mediante el estudio de los
rasgos gráficos compatibles con tendencias
criminales de sospechosos se pueda establecer la culpabilidad de una persona o
detectar, estudiar y prevenir conductas marginales, de reclusión o adicciones.
Por
su parte, la Documentología (Grafotecnia)
se encarga del estudio del grafismo, cualidad gráfica inherente y propia de
cada individuo. No existe ni ha existido en el mundo, un grafismo que sea
exactamente igual a otro. De allí la validez de esta técnica de identificación
humana.
Los conceptos como grafotecnia, grafoscopía, grafocrítica y
otros con el radical grafo, no
pueden abarcar toda la especialidad y se quedan cortos; con más razón si
tenemos en cuenta de los avances tecnológicos que permiten un desarrollo y
perfeccionamiento de las falsificaciones.
Por
esa razón, la Documentología no sólo trata de la investigación forense de
firmas o escritura manuscrita sino también la redacción dactilográfica, que
constituye otra manifestación individualizadora y por lo tanto, identificadora;
mientras que la grafología, supone la
elaboración de un retrato sicológico del individuo a través de la escritura.
Para DEL PICCHIA, “la escritura está definida como la
representación gráfica del pensamiento” mientras, GUZMÁN, la denomina como “la unión inconsciente o subconsciente de la
mente y el músculo para expresar físicamente el pensamiento”.
El
valor identificativo de la escritura es relativo en lo general, pero en casos
particulares puede ser de valor absoluto acertivo. Técnicamente pues, la
escritura tiene valor identificativo relativo en general y absoluto en lo
particular. La Papiloscopía tiene un valor absoluto técnicamente.
Jurídicamente, no. La Escritura, jurídicamente tiene su valor identificativo
absoluto en general y particular.
Doctrinariamente la Grafotecnia
persigue, la identificación o procedencia de firmas, manuscritos y
mecanografías, a los efectos de individualizar efectivamente a quien las
produce, al igual que la integridad o veracidad de los documentos como
elementos materiales de prueba. Mientras que la
Grafología persigue fines ligados a la psicología y el comportamiento humano,
es decir, trata de interpretar la personalidad y hasta la ideología personal a
través de la revisión de las formas.
La Grafología no
puede ser catalogada como Ciencia de Identificación, porque carece de normas o
leyes y aunque sí ha sido objeto de estudios estadísticos y serios, no ha
podido demostrarse a través de algún método, que los resultados obtenidos se
adapten igualmente para todos y cada uno de los casos iguales, es decir, sus
resultados no pueden ser objeto análisis preliminares, ni confirmatorios, tal
como lo exige la criminalística moderna. La Grafotecnia por el contrario está
basada en postulados y observación de ciertos elementos plasmados en la
escritura que pueden otorgar a quien requiera de esta prueba un 100% de certeza
en los resultados.
La Grafología
hace un estudio individual y morfológico de la escritura, es decir, sólo se
hace el estudio con un solo documento, sin ser necesario establecer
comparaciones; he aquí la primera diferencia notable desde el punto de vista
del método. La Grafotecnia exige a los efectos del denominado procesalmente
cotejo una comparación con especímenes o patrones de comparación de origen
conocido además de que cumplan con ciertos requisitos de índole legal, que no
se lleva a cabo en la Grafología. La individualidad es aquello que hace que
algo sea diferente de todas las cosas similares que son comunes a otros
hombres.
Como hemos dicho,
la Grafotecnia estudia
las grafías, escrituras o conjuntos de signos escritos, impresos, manuscritos o
esculpidos, realizados por el ser humano autográficamente, mecanográficamente o
fotográficamente, verificando su autenticidad o fraude y por ende, verificando
a su autor.
Por eso a la
Documentología se le denomina que es la “parte de la ciencia Criminalística,
que tiene por objeto determinar la autenticidad o falsedad del documento e
identificar a su autor” Consecuentemente es una técnica forense de
identificación.
BIBLIOGRAFÍA:
1.
DEL PICCHIA, José (Hijo) y Celso Del
Picchia. Tratado de Documentoscopía (La Falsedad Documental) Ediciones La
Rocca. Buenos Aires – República Argentina. 1993
2.
GUZMÁN, Carlos Alberto. El Peritaje
Caligráfico. Ediciones La Rocca. Buenos Aires – República Argentina. 1994
CASOS QUE PERMITEN DIFERENCIAR GRAFOTECNIA DE GRAFOLOGÍA
MARTES 26 DE
ENERO DE 2010 19:46
Las investigaciones que ha realizado la policía sobre el caso de
extorsión al jefe de personal de la UGEL Santa, Esmaro Jiménez Velásquez, han
llegado a la conclusión que el autor intelectual de los hechos es Héctor Burgos
Rosales, hermano de una de las docentes que aparecen en los manuscritos
exigiendo su nombramiento inmediato.
Así lo dio a conocer el Jefe de la Sección de Investigación Criminal
(SEINCRI), Comandante William Méndez Pacheco, luego de recibir en su despacho,
los documentos del peritaje grafotécnico que anteriormente había solicitado, donde
se identifica plenamente a Burgos Rosales como el autor de estos manuscritos.
“Se ha solicitado el peritaje grafotécnico a Lima para saber de quién se trata, y luego de tomar las muestras gráficas se ha llegado a la conclusión que se trata del señor Héctor Burgos Rosales, hermano de una de las docentes que aparecen en la lista solicitada”, acotó.
El acusado, quien también es docente, en esta oportunidad no participaba en el concurso para el nombramiento de profesores, sin embargo, ya ha sido citado ante la SEINCRI para rendir su manifestación, donde niega rotundamente su participación en los hechos.
“Él ya ha sido citado a la SEINCRI a declarar, pero niega los cargos indicando que no es su letra, sin embargo, eso es imposible debido a que el peritaje grafotécnico muestra lo contrario, esa es su letra y ya se comprobó”, señaló Méndez Pacheco.
Héctor Burgos viene siendo investigado por el delito de extorsión y peligro común y la policía viene investigando el caso.
Terapia en alza
Grafoterapia: mejorar la letra para sanar
La presión con la que se toma el lápiz al escribir, la forma de
una ¿s? o la cohesión que hay entre las letras de una palabra son las cosas que
los grafoterapeutas analizan. Si el paciente es capaz de cambiar algunos
trazos, puede aumentar su autoestima, erradicar angustias o incluso ayudar a
tratar una enfermedad física.
·
por: DANIELA GONZÁLEZ ALBORNOZ/ FOTOS: PAOLA VELÁSQUEZ
Sandra Caqueo tenía 27 años, un título de
profesora de música bajo el brazo y no sabía qué hacer con su vida. Sentía que
no servía para hacer clases y los ‘rollos existenciales’ por los que estaba
pasando, los atribuía a un problema vocacional profundo. Decidió que tenía que
hacer algo y se acordó de que tres años atrás su sobrina había mejorado
notablemente una fobia escolar con un grafólogo. Sandra también quiso probar
suerte con él.
Cuando llegó a la consulta, el grafólogo le
pidió que escribiera su nombre, hiciera unos dibujos y le mostrara su firma.
Con esos datos, el especialista le dijo a Sandra cosas de su infancia,
situaciones familiares y aspectos de su personalidad que sólo ella conocía. “¿Y
acaso usted es brujo?”, le preguntó ella. Pero el grafólogo le dijo que no
había nada de magia. Que se trataba de que sus letras y trazos mostraban cómo
estaba trabajando su cerebro y, de paso, le aclaró que su problema no era
vocacional, sino que había una soledad arraigada desde hacía mucho tiempo y su
autoestima no estaba funcionando nada de bien.
Sandra comenzó entonces un tratamiento de
grafoterapia. Partió por cambiar su firma y todos los días, sin excepción,
practicaba las curvas de las letras a, b, m y g. En un mes notó cambios tremendos:
el problema vocacional había desaparecido, porque entendió que nunca había sido
ése el punto, y con la autoestima repuesta, ahora se sentía bien, con la mente
clara, más bonita y más segura.
¿Será que con sólo cambiar la forma de
hacer los trazos de las letras se pueden resolver problemas emocionales y
cambiar comportamientos? Los grafólogos aseguran que sí y que incluso se sanan
enfermedades físicas.
Esta técnica no es nueva. Puede remitirse
incluso a la Edad Moderna, a la obra Tratado de Cómo por una Carta se Reconoce
la Naturaleza y Cualidades del Autor, publicada en 1625 por Camillo Baldi, que
se considera como uno de los primeros tratados de importancia histórica y que
sigue siendo analizado en la actualidad.
Hoy los estudiosos del tema dicen que ésta es una ciencia que
nace de la neurología. “La grafología es el registro de la funcionalidad
cerebral”, explica Claudio Silva, presidente del Centro de Estudios
Grafológicos de Chile, y el mismo grafólogo que atendió a Sandra Caqueo. Por
eso, el secreto está en que cada trazo es un impulso neuromuscular, que si se
trabaja, mejora el funcionamiento cerebral.
Mejorar los trazos
Sandra tiene hoy 34 años y cuenta que ese
tratamiento le cambió la vida. “Fue un hito histórico comprender a cabalidad
tantas incertidumbres que uno intuye, a nivel inconsciente, respecto de
nuestros sentimientos y reacciones”, dice. Por eso volvió a recurrir a la
grafoterapia, pero esta vez para ayudar a su hija Magdalena. Con seis años,
ella vivió el terremoto del 27 de febrero en la casa de sus abuelos, en
Talcahuano y frente al mar. Sandra y su marido, que vivían en Concepción hasta
entonces, decidieron trasladarse a Santiago junto a su pequeña para empezar
desde cero en otro lugar, lejos del desastre. Pero ellos notaban que Magdalena
lloraba todos los días, no podía dormir y se despertaba en las noches gritando
y preguntando si había habido una réplica.
Hace un mes Sandra llevó a Magdalena donde
Claudio Silva y él la hicieron dibujar sobre el terremoto. Luego, le dijo a su madre
que era un proceso que sanaría y que la niña necesitaba jugar más con sus
padres, que no le pusieran tantas reglas en estos momentos y le recomendó que
hiciera unas rayas específicas, de trazos cortos y largos y con determinada
rapidez. Sandra cuenta que Magdalena paró de llorar, que duerme bien y que está
mucho más tranquila.
En la grafoterapia no se trata de cambiar
una letra y listo. Cada ejercicio es individual, porque los especialistas miden
y analizan muchas más cosas que la forma de las letras. Por eso pueden
identificar conductas a través de los dibujos en los niños, porque son capaces
de calcular la fuerza y presión de los trazos, el uso del espacio, la cohesión
de los grafismos, la inclinación de las rayas, las formas y los tamaños. Todo
tiene un significado: por ejemplo, si uno dibuja un objeto en la parte superior
derecha de una hoja, entonces se estará hablando del desarrollo intelectual, de
la sociabilidad y las proyecciones. La calidad del dibujo y de las letras será
lo que le precisará al especialista qué está mal y qué está bien: si la juntura
de la letra ‘a’ no está debidamente cerrada, o si el palito de la letra ‘t’
tiene una terminación muy débil, son el tipo de cosas que analizan los
expertos.
Como explica el especialista Patricio
González, uno de los más reconocidos en el área, “el grafólogo debe
concentrarse desde dónde la persona tomó el lápiz, dónde lo puso y dónde lo
levantó. Porque eso va a determinar la profundidad de la presión de la
escritura, y eso es el corazón de la grafología”. González dice que para
aplicar grafoterapia es muy importante, primero, estudiar grafopatología –que
son los signos en la escritura de las enfermedades– y añade que este
tratamiento funciona porque tiene la particularidad de que el paciente no se da
cuenta de sus avances. Se mejora mientras hace sus ejercicios, siempre y cuando
le dedique al menos media hora diaria y, dependiendo del motivo de la consulta,
a los seis meses se puede resolver el problema.
En 2008, Marianela Riveros (48 años) estaba
pasando por una gran pena tras la muerte de su madre y ese mismo año le
detectaron un cáncer cérvico uterino. Marianela tenía todas las ganas de luchar
contra la enfermedad y recurrió a quimio y radioterapias para tratarla, pero
también sabía que había una parte emocional que en ella no andaba bien, y
necesitaba trabajar en eso. Con un grafólogo que la guiaba, todos los días
ejercitaba una letra distinta en una hoja.
Por su trabajo de tarotista, cuenta que un
día debía presentarse a un evento en el Castillo Hidalgo. Estaba agotada,
porque dos días antes pasó 48 horas hospitalizada por una radioterapia. Pero se
propuso ir y antes de asistir al lugar, trabajó en los ejercicios grafológicos.
Así, logró llegar y nadie se dio cuenta de todo el esfuerzo –y también orgullo–
que significó para ella estar trabajando ahí. Hoy, cuando no quedan rastros de
cáncer en su cuerpo, dice que esos ejercicios y el esfuerzo por mantener una
actitud positiva la ayudaron a sanarse.
Para el especialista Claudio Silva, la raíz
de las enfermedades son las emociones. De ahí que la grafoterapia pueda ser tan
útil –sin reemplazar las terapias tradicionales– en sanar una enfermedad
física.
Conexiones neuronales
La fundamentación de la grafología en la
neurociencia, es lo que permite entender por qué funciona. Como explica la
grafóloga Carolina Ilabaca, las letras y dibujos representan partes del
cerebro. La parte alta de las letras (como las l, t o b) son de la zona
intelectual o corteza prefrontal; la parte media (como las vocales o la c, v, o
s) es del área emocional o amígdala; y la zona inferior (como la g, q o j)
corresponde a los instintos o el cerebro más primitivo. Cuando uno trabaja en
esas letras, está a su vez trabajando con las conexiones neuronales que hay en
las áreas del cerebro correspondiente.
Evelyn Aguilera, directora del Instituto de
Grafología y Pericia Caligráfica de Chile, explica que es la plasticidad
neuronal la que permite estos cambios de comportamiento. Esta es una capacidad
del sistema nervioso “de remodelar los contactos entre neuronas y la eficiencia
de la sinapsis”. Los estímulos externos, como la grafoterapia –o programación
neuroescritural como lo llama Aguilera– son una manera de estimular a que el
cerebro cambie y reconecte neuronas, permitiendo avances en la adaptación de
una persona al medio en que se desenvuelve.
Los cambios y tratamientos de la
grafoterapia, explica Ilabaca, abarcan desde problemas puntuales como timidez
frente a ciertas situaciones o estrés, hasta mejoras de trastornos de
conductas, orientación vocacional y profesional, problemas emocionales y de
pareja.
Recomendaciones
Aunque los grafólogos insisten que no hay
recetas iguales para todos, porque la escritura y su tratamiento son muy
personalizados, sí hay algunas recomendaciones que pueden ayudar a cambiar
algunos aspectos de la vida. La grafóloga Carolina Ilabaca sostiene que la
gente se tiene que preocupar de tener una escritura legible, “pues eso tiene
mucho que ver con saber quién soy con la claridad que uno tiene en la vida”. Si
la firma es entendible, también se habla de que la persona tiene madurez,
honestidad y transparencia. Además, es bueno dejar de hacer lo que los expertos
en el tema llaman ‘rúbrica’: demasiados adornos y rayas sobre la firma o
palabras. Esto, porque generalmente se interpretan como complejos no resueltos.