lunes, 22 de octubre de 2012


LA GRAFOLOGÍA NO ES SISTEMA DE IDENTIFICACIÓN

 

Si bien la Criminalística es una ciencia interdisciplinaria y multidisciplinaria, la Grafología no está dentro de su ámbito, debido a que a diferencia de la Documentología (Grafotecnia), no permite individualizar, singularizar, peculiarizar a las personas y por ende, identificarlas.

 

Mientras la Grafología estudia toda manifestación gráfica, abarcando:

 

1.         Factores de expresión, comúnmente denominados géneros.

2.         Factores de construcción, como el ángulo y  la curva.

3.         Factores de representación, como el dibujo y la pintura.

 

Los estudios de la Grafología están orientados a investigar la personalidad humana para determinar sus cualidades y tipos temperamentales, conocer el carácter y personalidad, estados anímicos, sentimientos; acceder al subconsciente; medir el grado de fuerza de voluntad; selección de personal, orientación vocacional, etc.

 

No es criminalísticamente válido creer que mediante el estudio de los rasgos gráficos compatibles con tendencias criminales de sospechosos se pueda establecer la culpabilidad de una persona o detectar, estudiar y prevenir conductas marginales, de reclusión o adicciones.

 

Por su parte, la Documentología (Grafotecnia) se encarga del estudio del grafismo, cualidad gráfica inherente y propia de cada individuo. No existe ni ha existido en el mundo, un grafismo que sea exactamente igual a otro. De allí la validez de esta técnica de identificación humana.

 

Los conceptos como grafotecnia, grafoscopía, grafocrítica y otros con el radical grafo, no pueden abarcar toda la especialidad y se quedan cortos; con más razón si tenemos en cuenta de los avances tecnológicos que permiten un desarrollo y perfeccionamiento de las falsificaciones.

 

Por esa razón, la Documentología no sólo trata de la investigación forense de firmas o escritura manuscrita sino también la redacción dactilográfica, que constituye otra manifestación individualizadora y por lo tanto, identificadora; mientras que la grafología, supone la elaboración de un retrato sicológico del individuo a través de la escritura.

 

Para DEL PICCHIA, “la escritura está definida como la representación gráfica del pensamiento” mientras, GUZMÁN, la denomina como “la unión inconsciente o subconsciente de la mente y el músculo para expresar físicamente el pensamiento”.

 

El valor identificativo de la escritura es relativo en lo general, pero en casos particulares puede ser de valor absoluto acertivo. Técnicamente pues, la escritura tiene valor identificativo relativo en general y absoluto en lo particular. La Papiloscopía tiene un valor absoluto técnicamente. Jurídicamente, no. La Escritura, jurídicamente tiene su valor identificativo absoluto en general y particular.

 

Doctrinariamente la Grafotecnia persigue, la identificación o procedencia de firmas, manuscritos y mecanografías, a los efectos de individualizar efectivamente a quien las produce, al igual que la integridad o veracidad de los documentos como elementos materiales de prueba. Mientras que la Grafología persigue fines ligados a la psicología y el comportamiento humano, es decir, trata de interpretar la personalidad y hasta la ideología personal a través de la revisión de las formas.

 

La Grafología no puede ser catalogada como Ciencia de Identificación, porque carece de normas o leyes y aunque sí ha sido objeto de estudios estadísticos y serios, no ha podido demostrarse a través de algún método, que los resultados obtenidos se adapten igualmente para todos y cada uno de los casos iguales, es decir, sus resultados no pueden ser objeto análisis preliminares, ni confirmatorios, tal como lo exige la criminalística moderna. La Grafotecnia por el contrario está basada en postulados y observación de ciertos elementos plasmados en la escritura que pueden otorgar a quien requiera de esta prueba un 100% de certeza en los resultados.

 

La Grafología hace un estudio individual y morfológico de la escritura, es decir, sólo se hace el estudio con un solo documento, sin ser necesario establecer comparaciones; he aquí la primera diferencia notable desde el punto de vista del método. La Grafotecnia exige a los efectos del denominado procesalmente cotejo una comparación con especímenes o patrones de comparación de origen conocido además de que cumplan con ciertos requisitos de índole legal, que no se lleva a cabo en la Grafología. La individualidad es aquello que hace que algo sea diferente de todas las cosas similares que son comunes a otros hombres.

 

Como hemos dicho, la Grafotecnia estudia las grafías, escrituras o conjuntos de signos escritos, impresos, manuscritos o esculpidos, realizados por el ser humano autográficamente, mecanográficamente o fotográficamente, verificando su autenticidad o fraude y por ende, verificando a su autor.

 

Por eso a la Documentología se le denomina que es la “parte de la ciencia Criminalística, que tiene por objeto determinar la autenticidad o falsedad del documento e identificar a su autor” Consecuentemente es una técnica forense de identificación.

 

BIBLIOGRAFÍA:

 

 

1.         DEL PICCHIA, José (Hijo) y Celso Del Picchia. Tratado de Documentoscopía (La Falsedad Documental) Ediciones La Rocca. Buenos Aires – República Argentina. 1993

 

2.         GUZMÁN, Carlos Alberto. El Peritaje Caligráfico. Ediciones La Rocca. Buenos Aires – República Argentina. 1994

 

CASOS QUE PERMITEN DIFERENCIAR GRAFOTECNIA DE GRAFOLOGÍA

 



MARTES 26 DE ENERO DE 2010 19:46


Las investigaciones que ha realizado la policía sobre el caso de extorsión al jefe de personal de la UGEL Santa, Esmaro Jiménez Velásquez, han llegado a la conclusión que el autor intelectual de los hechos es Héctor Burgos Rosales, hermano de una de las docentes que aparecen en los manuscritos exigiendo su nombramiento inmediato.

 

Así lo dio a conocer el Jefe de la Sección de Investigación Criminal (SEINCRI), Comandante William Méndez Pacheco, luego de recibir en su despacho, los documentos del peritaje grafotécnico que anteriormente había solicitado, donde se identifica plenamente a Burgos Rosales como el autor de estos manuscritos.


“Se ha solicitado el peritaje grafotécnico a Lima para saber de quién se trata, y luego de tomar las muestras gráficas se ha llegado a la conclusión que se trata del señor Héctor Burgos Rosales, hermano de una de las docentes que aparecen en la lista solicitada”, acotó.


El acusado, quien también es docente, en esta oportunidad no participaba en el concurso para el nombramiento de profesores, sin embargo, ya ha sido citado ante la SEINCRI para rendir su manifestación, donde niega rotundamente su participación en los hechos.


“Él ya ha sido citado a la SEINCRI a declarar, pero niega los cargos indicando que no es su letra, sin embargo, eso es imposible debido a que el peritaje grafotécnico muestra lo contrario, esa es su letra y ya se comprobó”, señaló Méndez Pacheco.


Héctor Burgos viene siendo investigado por el delito de extorsión y peligro común y la policía viene investigando el caso.

 

 

Terapia en alza

Grafoterapia: mejorar la letra para sanar


La presión con la que se toma el lápiz al escribir, la forma de una ¿s? o la cohesión que hay entre las letras de una palabra son las cosas que los grafoterapeutas analizan. Si el paciente es capaz de cambiar algunos trazos, puede aumentar su autoestima, erradicar angustias o incluso ayudar a tratar una enfermedad física.

·         por: DANIELA GONZÁLEZ ALBORNOZ/ FOTOS: PAOLA VELÁSQUEZ

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Sandra Caqueo tenía 27 años, un título de profesora de música bajo el brazo y no sabía qué hacer con su vida. Sentía que no servía para hacer clases y los ‘rollos existenciales’ por los que estaba pasando, los atribuía a un problema vocacional profundo. Decidió que tenía que hacer algo y se acordó de que tres años atrás su sobrina había mejorado notablemente una fobia escolar con un grafólogo. Sandra también quiso probar suerte con él.

Cuando llegó a la consulta, el grafólogo le pidió que escribiera su nombre, hiciera unos dibujos y le mostrara su firma. Con esos datos, el especialista le dijo a Sandra cosas de su infancia, situaciones familiares y aspectos de su personalidad que sólo ella conocía. “¿Y acaso usted es brujo?”, le preguntó ella. Pero el grafólogo le dijo que no había nada de magia. Que se trataba de que sus letras y trazos mostraban cómo estaba trabajando su cerebro y, de paso, le aclaró que su problema no era vocacional, sino que había una soledad arraigada desde hacía mucho tiempo y su autoestima no estaba funcionando nada de bien.


Sandra comenzó entonces un tratamiento de grafoterapia. Partió por cambiar su firma y todos los días, sin excepción, practicaba las curvas de las letras a, b, m y g. En un mes notó cambios tremendos: el problema vocacional había desaparecido, porque entendió que nunca había sido ése el punto, y con la autoestima repuesta, ahora se sentía bien, con la mente clara, más bonita y más segura.

¿Será que con sólo cambiar la forma de hacer los trazos de las letras se pueden resolver problemas emocionales y cambiar comportamientos? Los grafólogos aseguran que sí y que incluso se sanan enfermedades físicas.

Esta técnica no es nueva. Puede remitirse incluso a la Edad Moderna, a la obra Tratado de Cómo por una Carta se Reconoce la Naturaleza y Cualidades del Autor, publicada en 1625 por Camillo Baldi, que se considera como uno de los primeros tratados de importancia histórica y que sigue siendo analizado en la actualidad.

Hoy los estudiosos del tema dicen que ésta es una ciencia que nace de la neurología. “La grafología es el registro de la funcionalidad cerebral”, explica Claudio Silva, presidente del Centro de Estudios Grafológicos de Chile, y el mismo grafólogo que atendió a Sandra Caqueo. Por eso, el secreto está en que cada trazo es un impulso neuromuscular, que si se trabaja, mejora el funcionamiento cerebral.

Mejorar los trazos


Sandra tiene hoy 34 años y cuenta que ese tratamiento le cambió la vida. “Fue un hito histórico comprender a cabalidad tantas incertidumbres que uno intuye, a nivel inconsciente, respecto de nuestros sentimientos y reacciones”, dice. Por eso volvió a recurrir a la grafoterapia, pero esta vez para ayudar a su hija Magdalena. Con seis años, ella vivió el terremoto del 27 de febrero en la casa de sus abuelos, en Talcahuano y frente al mar. Sandra y su marido, que vivían en Concepción hasta entonces, decidieron trasladarse a Santiago junto a su pequeña para empezar desde cero en otro lugar, lejos del desastre. Pero ellos notaban que Magdalena lloraba todos los días, no podía dormir y se despertaba en las noches gritando y preguntando si había habido una réplica.

Hace un mes Sandra llevó a Magdalena donde Claudio Silva y él la hicieron dibujar sobre el terremoto. Luego, le dijo a su madre que era un proceso que sanaría y que la niña necesitaba jugar más con sus padres, que no le pusieran tantas reglas en estos momentos y le recomendó que hiciera unas rayas específicas, de trazos cortos y largos y con determinada rapidez. Sandra cuenta que Magdalena paró de llorar, que duerme bien y que está mucho más tranquila.

En la grafoterapia no se trata de cambiar una letra y listo. Cada ejercicio es individual, porque los especialistas miden y analizan muchas más cosas que la forma de las letras. Por eso pueden identificar conductas a través de los dibujos en los niños, porque son capaces de calcular la fuerza y presión de los trazos, el uso del espacio, la cohesión de los grafismos, la inclinación de las rayas, las formas y los tamaños. Todo tiene un significado: por ejemplo, si uno dibuja un objeto en la parte superior derecha de una hoja, entonces se estará hablando del desarrollo intelectual, de la sociabilidad y las proyecciones. La calidad del dibujo y de las letras será lo que le precisará al especialista qué está mal y qué está bien: si la juntura de la letra ‘a’ no está debidamente cerrada, o si el palito de la letra ‘t’ tiene una terminación muy débil, son el tipo de cosas que analizan los expertos.

 

Como explica el especialista Patricio González, uno de los más reconocidos en el área, “el grafólogo debe concentrarse desde dónde la persona tomó el lápiz, dónde lo puso y dónde lo levantó. Porque eso va a determinar la profundidad de la presión de la escritura, y eso es el corazón de la grafología”. González dice que para aplicar grafoterapia es muy importante, primero, estudiar grafopatología –que son los signos en la escritura de las enfermedades– y añade que este tratamiento funciona porque tiene la particularidad de que el paciente no se da cuenta de sus avances. Se mejora mientras hace sus ejercicios, siempre y cuando le dedique al menos media hora diaria y, dependiendo del motivo de la consulta, a los seis meses se puede resolver el problema.

En 2008, Marianela Riveros (48 años) estaba pasando por una gran pena tras la muerte de su madre y ese mismo año le detectaron un cáncer cérvico uterino. Marianela tenía todas las ganas de luchar contra la enfermedad y recurrió a quimio y radioterapias para tratarla, pero también sabía que había una parte emocional que en ella no andaba bien, y necesitaba trabajar en eso. Con un grafólogo que la guiaba, todos los días ejercitaba una letra distinta en una hoja.

Por su trabajo de tarotista, cuenta que un día debía presentarse a un evento en el Castillo Hidalgo. Estaba agotada, porque dos días antes pasó 48 horas hospitalizada por una radioterapia. Pero se propuso ir y antes de asistir al lugar, trabajó en los ejercicios grafológicos. Así, logró llegar y nadie se dio cuenta de todo el esfuerzo –y también orgullo– que significó para ella estar trabajando ahí. Hoy, cuando no quedan rastros de cáncer en su cuerpo, dice que esos ejercicios y el esfuerzo por mantener una actitud positiva la ayudaron a sanarse.

Para el especialista Claudio Silva, la raíz de las enfermedades son las emociones. De ahí que la grafoterapia pueda ser tan útil –sin reemplazar las terapias tradicionales– en sanar una enfermedad física.

Conexiones neuronales


La fundamentación de la grafología en la neurociencia, es lo que permite entender por qué funciona. Como explica la grafóloga Carolina Ilabaca, las letras y dibujos representan partes del cerebro. La parte alta de las letras (como las l, t o b) son de la zona intelectual o corteza prefrontal; la parte media (como las vocales o la c, v, o s) es del área emocional o amígdala; y la zona inferior (como la g, q o j) corresponde a los instintos o el cerebro más primitivo. Cuando uno trabaja en esas letras, está a su vez trabajando con las conexiones neuronales que hay en las áreas del cerebro correspondiente.

Evelyn Aguilera, directora del Instituto de Grafología y Pericia Caligráfica de Chile, explica que es la plasticidad neuronal la que permite estos cambios de comportamiento. Esta es una capacidad del sistema nervioso “de remodelar los contactos entre neuronas y la eficiencia de la sinapsis”. Los estímulos externos, como la grafoterapia –o programación neuroescritural como lo llama Aguilera– son una manera de estimular a que el cerebro cambie y reconecte neuronas, permitiendo avances en la adaptación de una persona al medio en que se desenvuelve.

Los cambios y tratamientos de la grafoterapia, explica Ilabaca, abarcan desde problemas puntuales como timidez frente a ciertas situaciones o estrés, hasta mejoras de trastornos de conductas, orientación vocacional y profesional, problemas emocionales y de pareja.

 

Recomendaciones


Aunque los grafólogos insisten que no hay recetas iguales para todos, porque la escritura y su tratamiento son muy personalizados, sí hay algunas recomendaciones que pueden ayudar a cambiar algunos aspectos de la vida. La grafóloga Carolina Ilabaca sostiene que la gente se tiene que preocupar de tener una escritura legible, “pues eso tiene mucho que ver con saber quién soy con la claridad que uno tiene en la vida”. Si la firma es entendible, también se habla de que la persona tiene madurez, honestidad y transparencia. Además, es bueno dejar de hacer lo que los expertos en el tema llaman ‘rúbrica’: demasiados adornos y rayas sobre la firma o palabras. Esto, porque generalmente se interpretan como complejos no resueltos.